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Mantener un corazón sano es esencial para disfrutar de una vida larga y activa. Adoptar hábitos saludables puede marcar una gran diferencia en la prevención de enfermedades cardiovasculares. Una dieta equilibrada rica en frutas, verduras, cereales integrales y proteínas magras es fundamental. Reducir el consumo de alimentos procesados y azúcares añadidos también es altamente recomendable para mantener el corazón en condiciones óptimas.
Además de la alimentación, la actividad física regular es clave para fortalecer el corazón. Realizar al menos 150 minutos de ejercicio moderado a la semana, como caminar, nadar o montar en bicicleta, puede ayudar a mantener la función cardíaca y mejorar la circulación. El estrés también influye en la salud del corazón; por lo tanto, es importante adoptar prácticas como la meditación y el yoga que ayudan a reducir la tensión y promueven un estado mental positivo.
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